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DII potencia la responsabilidad social de alumnos UdeC

DII potencia la responsabilidad social de alumnos UdeC

DII potencia la responsabilidad social de alumnos UdeC

16.08.2016

Estudiantes de diversas carreras trabajarán en conjunto para abordar problemáticas reales que se viven a diario en los campamentos, a través del desarrollo de proyectos innovadores y participativos.

Bienestar e Innovación Social” es el nombre de un curso, impulsado por el Departamento de Ingeniería Industrial que el próximo semestre se dictará por segunda vez, tras la experiencia piloto de 2015. Está dirigido a alumnos de la Facultad de Ingeniería y del Departamento de Ciencias Biomédicas de la Facultad de Medicina, y cuenta con el respaldo de Fundación Techo y la Academia de Innovación de la Universidad de Concepción. En la práctica, estudiantes de diversas carreras podrán converger con sus distintas visiones a realizar una intervención en un campamento de la intercomuna, que les permita mejorar sustantivamente la calidad de vida de sus habitantes, de manera armónica y participativa, aplicando metodologías de innovación.

El curso busca que los alumnos, agrupados en equipos multidisciplinarios desarrollen proyectos de innovadores que luego serán presentados con correspondiente informe metodológico que debe enfatizar el impacto social de la propuesta elaborada, ante las necesidades detectadas en el diagnóstico levantado en el trabajo de campo. Paula Riquelme, alumna de Ingeniería Civil Industrial, quien realizó el curso en 2015, explica su experiencia. “Tomé el curso cuando estaba en cuarto año, durante el segundo semestre. Siempre me ha gustado el área del emprendimiento y la innovación, buscar otras formas de hacer lo que ya existe o crear cosas distintas. Trabajamos con Techo, y ellos nos explicaron cómo era este proceso creativo y de innovación para ayudar a la gente, y después, comenzamos a hacer las visitas, al campamento 21 de mayo, acá en Concepción, y trabajamos con los vecinos. Encontramos varias problemáticas como la mala calidad del terreno, el manejo de la basura, el acceso de vehículos de emergencia. Además, no había casi nada de comunicación entre las personas del campamento. En una segunda visita, nos asignaron una familia y su jefa de hogar nos contaba cómo ella veía las problemáticas desde su propio punto de vista. Ya en clase, las fuimos revisando y proponiendo soluciones para cada problema, a través de lluvias de ideas. Estábamos conformados en grupos de trabajo, el de nosotros era de cinco personas, todos de distintas carreras. La idea era poder generar un producto que fuera posible ofrecerles”.

Tras ese primer diagnóstico, el grupo de estudiantes que integraba Paula comenzó a dar forma al proyecto “Sustentadero”. “Se nos ocurrió que una buena forma de mejorar la comunicación entre los vecinos, era haciendo un invernadero por cada familia del campamento, y que en cada uno se cultivara un tipo de verdura y después se intercambiara como si fueran trueques y, así pudieran conocerse mejor. Cuando presentamos la idea, les gustó bastante y empezamos entre todos a ver cómo lo podíamos hacer. Queríamos que los invernaderos fueran grandes, utilizando elementos reciclados de los materiales que ellos tenían de sobra, especialmente de madera. Después, presentamos la idea a la gente de techo quienes nos hicieron ver las cosas que estaban bien y las que teníamos que cambiar o mejorar”, explica Paula sobre el proceso creativo.

En la actualidad, el grupo sigue trabajando en una iniciativa derivada del proyecto inicial “El curso me sirvió mucho porque seguimos con la idea del invernadero y actualmente, entre nosotros mismos, ya fuera del ramo, estamos armando algo nuevo basado en eso. Hubo otros grupos que eran más difíciles de implementar, porque tenían más que ver con servicios que con productos”, Además, de “Sustentadero”, los grupos de alumnos del curso en 2015, generaron las propuestas “Seguridad123” que corresponde a la implementación de un sistema de comunicación y resolución en situaciones de emergencia, que funciona por medio de un aviso emitido a través de un dispositivo localizado en cada hogar; y “Programa Aprendo y Emprendo”, que dotar a comunidades vulnerables de las herramientas que les permitan conocer los procesos de emprendimiento, agrupados en tres ejes fundamentales: tecnología, información directa y, consultoría y seguimiento.

El docente a cargo del curso, Álvaro Villena, destaca el alto componente de compromiso social que tiene la asignatura. “Creo que las capacidades que tenemos pueden aportar significativamente a la solución de problemas en realidades sociales vulnerables. Por otro lado, trabajar en campamentos es un desafío muy particular para los alumnos del curso, y la intención es que los alumnos salgan de las aulas y que sean capaces de enfrentarse a las problemáticas reales de nuestro entorno. Espero que quienes sean partícipes de este curso se motiven a hacer cosas distintas a futuro”, destacó el académico. Respecto de “Sustentadero”, Villena destaca que actualmente “es un emprendimiento B, es decir que busca no sólo fines económicos, sino que tiene otros objetivos como, en este caso, mejorar los hábitos alimenticios de las personas, a través de este producto que es el invernadero inteligente, y de un modelo de negocios social, en el que una parte de las utilidades se destinan a la construcción de más invernaderos en campamentos. Ésa es la esencia social del emprendimiento”, explica el académico.